CON EL CORAZON EN LA MANO II

Naci, soy y moriré española. Y si lo sigo siendo es porque la Seguridad Social, y los facultativos que en ella trabajan, con todos sus medios a un precio francamente ridículo, me salvaron la vida. Me salvaron la vida al nacer, y me la han salvado mil veces mas a lo largo de la misma. Ultimamente me enervan muchas cosas; la crisis está sacando lo peor de la gente y le está haciendo perder la perspectiva hasta u

CON EL CORAZON EN LA MANO (I BIS)

Ahora resulta que un capullo dice una cosa que, a lo mejor forma parte de una ley, que a lo mejor se modifica. Arde España, una no puede hablar sin alterar ánimos. Unos te llaman franquista, otros te llaman reaccionaria y ninguno se interesa realmente de cuales son tus    motivos reales, empeñado en encasillarte en uno u otro bando. O vas conmigo o vas contra mi. Que lástima, Dios mío, que lástima tan grand

CON EL CORAZON EN LA MANO (I)

Tiempos convulsos que nunca creímos que veríamos están agitando a la gente; sacando a la superficie sentimientos que aunque latentes, nunca se habían mostrado tan descarnados, como cicatrices de heridas antiguas, que se abren ante una pequeña erosión. Pero esta egosión no va de política, ni de crisis económica, ni de dinero ni de impuestos, y mucho menos de memoria histórica. Esto va de personas porque si

AURORA SE ENCUENTRA CON HADES

Cuando me llamaba Aurora, era una chica feita, chiquitita y algo rellena. Tenia una nariz ganchuda y respingona al tiempo; lo que hacía que junto a mis ojos asimétricos, mi cara pareciera una pintura de Picasso. Pero era una muchacha feliz, empática e inteligente. Ansiosa de vivir, y aunque algo reservada, tenia buenos amigos. Mi risa alborotada llenaba a cada rato; aquellas estancias por las que pisaba. Un día

AURORA ES UN NOMBRE DE ASESINA

El hambre me dominaba, mis entrañas rugían de rabia y odio, quería comer hombres y mujeres, que sabía que no entraban en la dieta; la carne humana, me dije, no está pesada para la dieta hipocalorica que me receto el matasanos. Pero mi hambre no necesitaba calorías sino sangre; mi anemia no tenia origen orgánico sino espiritual. Quiero la sangre de aquellos a los que odio, de los que han sido crueles conmigo,