GRACIAS A OTRO BLOGGER

Ante todo mis disculpas a mi amigo blogger, y a su hija, como inventores y por lo tanto; legítimos propietarios de la peculiar expresión «el dedo de la palabra»; me disculpo por apropiarme indebidamente de esta. Debido no obstante a lo avanzado de la madrugada me aventuro a pensar que me perdonaran no pedirles permiso por anticipado. Opino que, si me quieren cobrar la patente; cosa nada deleznable, pagaré gust