CONSERVAS CON EL CORAZÓN

De nuevo, el fin de semana del 18 de julio; he llorado como una magdalena. He llorado de emoción, de alegría, de puro sentimiento de tribu, como decía el otro día. Un sentimiento que favorece que me sienta plena; que me reubique en el mundo, que note mis raíces que anclan el cuerpo y el alma a un mundo que se transforma en más amable. Desde hace años, hay una tradición familiar, que cada año, reúne a

TRIBUS

Llueve, tormentas de verano… descargan, alivian el calor y marchan… vuelve a salir el sol y nadie las recuerda. A mi me encantan, el aparato eléctrico me hace vibrar, juego a ver lo lejos que están, me apasiona ver como los rayos parten el cielo e iluminan el mundo durante un segundo. Me ilusiona la poesía de la tormenta. Porque la vida a veces es una sucesión de días de verano que esperan que la