DIAS DE TORMENTA

Hoy diluvió en la provincia, se hizo de noche en horario diurno, y el cielo rugió muchas veces, y los truenos asustaron a niños y adultos. Rugió muy fuerte, con mucha furia. Le salieron centellas por los ojos, que iluminaron muestras miradas con el resplandor del miedo, o como poco, de la impresión.
Tras esas primeras demostraciones de furia incontrolable el cielo comenzó a sollozar, y luego a llorar con más y más fuerza, tanta que salían lagrimas en forma de hielo… 
Después de un rato de desahogo, largo, porque tenía hoy mucha pena el cielo, dejo de llorar, dejo de llover y solo goteaba, como los coletazos de su pena…
Al final salió el sol, cubierto eso si, rodeado más bien, de nubes que amenazaban con hacer llorar de nuevo al sol, al astro rey, al corazón.
Este fenómeno se ha repetido cuatro veces en siete días con mayor o menor intensidad…
Y es un reflejo de mi corazón, de mi temperamento…tormentoso… voy acumulando vapor de agua, en forma de furia controlada. Fría, sosegada, introspectiva…

Las tormentas se crean cuando un centro de baja presión se desarrolla con un sistema de alta presión que lo rodean, vamos a suponer que ese centro de baja presión sea yo, y que a mi alrededor se sitúan factores de presión, problemas laborales o familiares…
Esta combinación de fuerzas opuestas crea vientos y termina con la formación de nubes de tormenta. El contraste térmico de las masas de aire húmedo dan origen al desarrollo de fuertes movimientos produciendo, como fuertes lluvias y vientos en la superficie e intensas descargas eléctricas que se ponen de manifiesto cuando se alcanza la tensión de ruptura del aire, momento que da origen a los fenómenos característicos de relámpago y trueno
Es decir, cuando el enfrentamiento entre polos opuestos se va acumulando, creando una situación incremental, que no encuentra vía de escape por la vía del dialogo, al final la tormenta estalla. 
Y es que estoy ya segura de que el refrán o dicho popular que afirma que «dos no se pelean si uno no quiere» es cierto solo relativamente. Llevo repitiendo hasta la saciedad que yo no me he sabido callar nunca, pero en cierto caso es como hablar con un muro de hormigón. Si se observa un problema y te enfrentas a él, suele ser para solucionarlo… en mi caso y espero, en el de la mayoría.
Pero no, resulta ser que yo me imagino los problemas y saco las cosas de quicio.
Entonces, y no antes de varios intentos… lo dejo por imposible. Posición de defensa, centro de baja presión… pero otros piensan que la mejor defensa es un buen ataque. Lo malo es que no me han dicho porque se defienden de mi, centro de altas presiones. PUMMMMM, tensión de ruptura… y yo estallo. Lloro y echo chispas por los ojos, lloro y grito, hasta que se van disipando las masas húmedas, y me relajo. 
Pero ya no puedo perdonar, porque se lo que tengo que perdonar pero no se porque se ha producido. Y las nubes no acaban de dejar brillar al sol de mi corazón. Porque en todo lo demás, en los demás «distritos» de mi vida brilla el sol. Soy feliz, porque pese  a que a veces sople el fuerte viento… siempre acaba por parar.
Las tormentas obtienen su energía de la liberación de calor latente que se produce en la condensación del vapor del agua.
Y mientras nadie me quiera decir cual es el problema que hace condensar el agua; mientras la gente piense que es mejor callar, que el dialogo es inncesario, entonces… estamos perdidos, porque la gota fría seguirá produciéndose de forma ciclica, inundando casas, ciudades, destrozando sueños, declarando el alma como zona catastrofica. 
La palabra, aunque sea dura al principio, es el camino hacia el arco iris que conduce al sol, a un cielo sin nubes.
Si alguien no entiende las cosas, explicáselas, no se las des solucionadas, porque entonces jamás aprenderá… no le digas a nadie que es tonto, piensa que le cuesta más que a ti entender las cosas, pero habrá muchas cosas en las que sea mejor que tu. Si alguien enferma y no puede salir de casa, puede crear desde allí lo más bello del mundo… mientras tu que lo criticas por ello, que sientes lástima, te limitas a lo ordinario, a lo gris.
Habla, comparte, respeta,y aunque la vida será triste o dura a menudo, no serán tormentas que destruyan, sino lluvias que rieguen la tierra, que la alimenten y la hagan más fuerte. 
Se feliz, y si no lo eres di porque, no te calles, si lo haces te ahogaras en la lluvia, en la tristeza…
Vive, sal del charco, levantate cuando se disipe la tormenta, e intenta que no vuelva…