Hablemos de Amistad

Es domingo y llueve. Aunque por la mañana hacía bueno y hemos paseado e incluso tomado un ratito el sol; hoy es día de ver llover, de recogerse al calor del hogar, de meditar sobre lo bueno que tenemos, de ver si podemos cambiar lo malo que nos rodea inevitablemente; y sobre todo, de sentirnos afortunados por lo que tenemos.

Y por eso hoy, voy a hablar de la amistad.

Fuera del apego paterno-filial que conforma nuestra personalidad y que constituye los cimientos de quienes somos; la amistad es sin duda, el amor más puro, más tierno y más fuerte que vamos a sentir en nuestras vidas. Es de hecho la primera forma de amor que experimenta el ser humano.

¿Quién no ha confundido en su adolescencia una amistad con el amor? Cuantas amistades se han roto por ello, por anteponer un amor romántico a los cimientos de las relaciones humanas, a lo más sólido que va a experimentar una persona.

Gracias al cielo, conservo Amigos de la infancia, con los que he pasado por todas las fases posibles. Y la vida ha ido poniéndome en el camino enormes Personas, que han pasado a ser parte importante de mí. Que son mi Hogar.

La amistad es la base de todas las relaciones que experimentaremos en la vida. Y me explico. Desde pequeños, clasificamos a las personas que rodean nuestras vidas, en amigos o no. Dentro de los «no amigos» están los compañeros de clase, o más tarde del trabajo, con los que convives, con los que tienes una afable y hasta divertida relación, o una meramente «habitacional» en la que te limitas a convivir.

También estarán aquellos con los que no tienes nada en común, pero que existen en tu vida, o para irnos a un ejemplo actual, en tu red social, aquellos que le dan al (y perdonen de nuevo) puto botón del «Me gusta» pero que olvidarán inmediatamente que querías decir o cómo te sentías por ello. Si has publicado -sin rencor- un blog en el que derramas tu corazón al desnudo, o una receta de bacalao a la vizcaína. ¿Por qué en la vida no tenemos tiempo de hablar? Cualquier cosa es mejor que un «Me gusta». Cualquier comentario, incluso en negativo, será mejor que darle a un botón con el que no sabes nunca cómo se va a tomar el que lo recibe. A ver cuántos, sin leer realmente estas letras, le dan al «Me gusta» como puros autómatas. Dejen comentario, por favor se lo pido.

Finalmente están aquellos a los que la vida te ha puesto en contra por muchas razones… háganme caso, no se hagan mala sangre. No reparen en ellos, no se entretengan en rumiar cuentas pendientes o futuros peligros.

Si vivimos en la memoria nos perdemos el camino, y si vivimos en el futuro, pensando en lo que vendrá, pasaremos temporadas largas sordo y ciego; para vivir hay que conocerse a uno mismo, «saltar pa´dentro» que decían Melendi y Carlitos Vives en su canción. La putada -disculpen- es que cuando saltas hacia tu espíritu, cuando te atreves a conocerte, no hay nadie que te lleve ni que, sobre todo, te saque de allí, a ese mundo donde suelen confundirse lo que queremos, con lo que existe, nuestros miedos con la realidad, donde hay millones de trastos que retirar -llámenles prejuicios y cuentas pendientes-

Vivamos en conciencia, hagamos lo que consideramos correcto, vivamos según nuestros propios valores, y estemos presentes en el presente, como si fuéramos a morir cualquier día sin facturas por cobrar. Amemos pero no gastemos ni un minuto en odiar, desgasta energía, engorda el malestar (y el culo también) y nos hace incluso, disgustarnos con nosotros mismos.

Amigo será aquel que está esperando siempre con la mano tendida, por si necesitas hablar; que no te va a juzgar nunca; que te va a dar el cielo, o su último trozo de comida si estás hambriento; el que siempre estará presto a darte un abrazo sincero; aquel que te dará distancia pero permanecerá siempre a la distancia justa para llegar a sostenerte si te caes.

Que bueno es tener amigos, que te dan alas para volar, que te dan pilares para sostenerte, que bueno regarles cosas y recordar la cara con la que lo recibieron; que bueno sonreírles y que correspondan con una risa franca; que bueno esperarles sabiendo que siempre vendrán; que bueno saber que enjugarán tus lágrimas saladas y te ofrecerán un abrazo donde refugiarte del huracán de la pena.

Todos tus amigos te cambiarán un poco, te complementan, añaden riqueza a tu alma, te enseñan cosas nuevas, o te muestran (con cariño, con puñetería socarrona, o cada quien como sepa o pueda) que a lo mejor te equivocas en algo; pero nunca, harán sangre de tu errar.

A los amigos te los encuentras por el camino de la vida, y generalmente no los eliges, te atraen las fuerzas de la afinidad. Pero a partir de ese momento, es un trabajo natural, pero diario, generoso pero no sencillo, en el que has de estar dispuesto a dar tanto o más de lo que recibes. Dispuesto a prestar atención, a invertir tiempo, a estrechar lazos, a querer escuchar sus palabras, pero también sus silencios, las señales de alarma, las expresiones de alegría.

Usaint Bolt dijo «yo entreno cuatro años para correr 9 segundos. Hay gente que se desespera por no conseguir resultados en dos meses. A veces el fracaso se lo busca uno mismo» Eso mismo es unTa amistad, una carrera de fondo, en la que no vale el «no me viene bien» ni el «fíjate, no me ha hecho caso como yo quería o cuando yo quería».

Sentirás sus triunfos y sus fracasos como propios, y recorrerás la distancia que haga falta para cuidar de ellos si lo necesitan. Pero también tendrás que detectar los «Warnings» y mantenerte en espera si necesitan tiempo, respeto o silencio. Acudir si recibes señales de que tiene problemas, quizá estés ocupada… pero si te necesita, corre, sin dudarlo.

La amistad es el pilar más sólido para construir relaciones que la trasciendan. Por eso doy gracias porque mi marido sea también, mi mejor amigo en el mundo.

No se si esto es una buena o mala fórmula para amar, repito, de la forma más pura y absoluta; sin condiciones a tus amigos, pero creo que, los que se saben mis amigos, me reconocerán en estas palabras; o eso espero al menos. Y créanme, mis amigos de verdad, aquellos a los que llamo Personas Hogar, saben que lo son.

Suelo ser en general, una persona muy cariñosa con la gente que me rodea, pero a mis Personas, las miro, les hablo, las abrazo y las siento distinto a las demás. Y ellos saben que lo son. Y les digo desde aquí desde el fondo de mi corazón desnudo -como siempre que escribo estas líneas-que me tienen siempre para ellos, aunque ya lo sepan siempre reconforta que te lo recuerden.