LA HISTORIA DE LA MOCHILA

Parece mentira lo que pesa esto, tan solo te vas por unas horas, cariño, no debes maltratar así tu espalda. A mi espalda no le pasa nada malo; bésame, para darme fuerzas. Ella lo miró alarmada por el dramatismo con el que siempre hablaba de todo. Además, añadió, siempre he de cargar con mi mochila y lo sabes. Su madre cerró la puerta y sentada en el suelo, sobre sus tobillos se echó a llorar; ojalá ella p