Egosiones

CARTA A SS.MM REYES MAGOS DE ORIENTE

Queridos Reyes Magos,

El año pasado os pedí muchas cosas.

En su inmensa generosidad me concedieron algunas. Pero si me permiten la licencia, se quedaron cortos de narices. ¿Qué clase de burla es esta de quitarme un dolor, dejarme unos tres meses en libertad, y luego provocarme dos episodios tan bestias?

No obstante, aunque ustedes se quedaran cortos con el regalo, les doy humildemente las gracias porque en los meses de libertad condicional he disfrutado como una loca de la vida; y eso lo vale todo.

Este año he aprendido que la vida no es una carretera plana, de tres carriles por sentido, sino un conjunto de curvas, de cordillera alta y curvas de noventa grados, que está rodeada de una indescriptible belleza; pero tú has de conducir… y no puedes disfrutar del todo.

He caminado por caminos difíciles, pero también he encontrado luz y brillo donde menos lo esperaba. No puedo negar que soy una mezcla de valentía y fragilidad, de certezas y dudas, pero, sobre todo, soy una buscadora incansable de lo que da sentido a mi vida. Una excursionista que se crece con las cuestas escarpadas, y que pone asientos en el camino por si alguien que vaya detrás, necesita descansar.

Y por eso, porque creo que me he portado bien, les voy a pedir muchas cosas, y ustedes ya me traen lo que buenamente, les venga bien.

Que mis padres sean eternos. O sino… que sea capaz de aprehender todo su saber y sus formas. Su sabiduría

Que me recordéis que he de guiarme por mi conciencia y no por nada de lo que me pueda decir la gente que me importa, y mucho menos la que no.

Que me guieis por el camino inequívoco del respeto hacía mí misma.

Que me recordéis que no todo lo malo del mundo es culpa mía, que no soy tan importante. Que sin duda soy el centro de mi vida para luego poder centrarme en los demás.

 Que me dejéis toneladas de amor propio, para ahorrarlo para toda la vida, y hacer uso de él cuando las circunstancias me obliguen, sin temor a gastarlo. Porque si no lo gasto me voy haciendo pequeña y encorvada.

Que me regaléis un espejo mágico, de los que muestran las partes buenas de mí que no veo, por mis caricaturas las tengo siempre presentes. Que también en ese espejo, se puedan ver las miradas de cariño, y lo que me conocen aquellos que me ven y me quieren de verdad; para que no me sienta sola nunca más, que cuando la soledad de la enfermedad me golpee, mire a ese espejo, y se me pase.

Y si ya tiene la función de “rebote de odio” para que no me hagan daño, sería el mejor descubrimiento del mundo.

Regaladme, si existe, un tatuaje con alarma, que me recuerde que lo más importante, lo que de verdad guía mi vida, es ayudar a los demás, y que, si te responden con odio, o sencillamente no encuentras respuesta, no es tu problema, sino el del otro.

Quiero seguir aprendiendo, no solo en mi profesión, sino, sobre todo de las personas que me rodean.

Traedme dicha, felicidad, seguridad y ambición para mis hijos; dales fuerza para dar lo mejor de ellos mismos allá donde vayan; y a mi serenidad y fuerza para seguir guiándolos en un camino que a veces se estrecha y que nunca termina.

Dame fuerzas, valor y empuje (más, si, que nunca es bastante) para volver a mi trabajo soñado para seguir mejorando el cuidado de mis pacientes, a intentar mejorar sus vidas un poquito, y con eso, una brizna de un mundo mejor. Dejadme seguir disfrutando de sus sonrisas diarias, cuando se sienten escuchados.

Os pido poder seguir teniendo unos amigos como mi Doc y a mi rubia por dedicarme tantas sonrisas y tantos abrazos, tantos ratitos inolvidables, tantas charlas de apoyo mutuo, tantas tarde en Durango y tanta emoción para saber si os veo o no; tanto Hogar. Ya lo erais, pero cada año sois más familia y más Hogar, doy gracias a la vida por haberos traído.

Amigos como mis amigos de verano y de vida con los que he crecido, amado, soñado, bailado y llorado, aunque las cosas han cambiado, queda la esencia del grupo, y el cariño y respeto de los años. Gracias a mis amigas de siempre, a las que permanecen desde que vestíamos «ciclistas» y con las que he vivido todas y cada una de las fases de nuestra infancia, adolescencia y madurez, y con las que ahora vuelvo a quedar para irme de copas, como hace 20 años, o más. Gracias a mis chicos de El Toro, porque entre burlas y risas se que os tengo siempre ahí. Os pido, que si nos os importa, Majestades, que dejéis de remover el avispero un tiempo, que una es de costumbres fijas.

Amigos como mis chicos Mauricio… o conciertos, o cenas que nunca quieren acabarse, y todo lo que nos traiga la vida y nos resuene, pero que también están cuando la vida te pone la zancadilla. Quiero poder seguir agradeciéndoles disfrutar del vínculo que se está construyendo y que tanto me han cambiado para bien, que me han ofrecido visiones nuevas de la vida, que me han enriquecido, a veces también me han quitado parte de mí, me han hecho enfocar a circunstancias de forma distinta, me han tendido la mano y han vivido conmigo las peores, pero también las mejores cosas. Y por eso… os pido poder seguir construyendo esta amistad.

Ayudadme a cuidar también, de mis amigas de siempre también, a Ana por ser hermanas de segunda generación, a Encarna y Amparo, porque AIPAME nos trajo una amistad para siempre; a Sonia, porque vas a por un conjunto mono y te llevas un tesoro para siempre; a Alex y a Geles por siempre estar; a todos los que venís a mis fiestas de cumpleaños porque siento que me dais aliento.

Dejadme conservar a todos aquellos compañeros de trabajo, que la vida ha terminado haciendo mis amigos, porque aunque las etapas se acaben siempre cuento con vosotros para todo, Ana, Vicky, Alicia, Keyro, Azahara…, mis chicas RHB que se fueron allen de los mares,… y tantos otros que aquí no caben; y dejadme también seguir cultivando el espíritu de equipo con aquellos con los que convivo día a día.

Quiero sanar y ayudar a sanar, no solo heridas físicas, sino también aquellas que no se ven. Porque sé que todos cargamos con algo, y a veces basta una palabra, una mirada o un acto de amor para aliviar lo que duele. Y ya que me habéis concedido poder volver a tratar el dolor, espero mejorar la calidad de vida de los demás, desde la percepción de una persona que, por desgracia, sabe lo que es vivir el dolor.

Quiero espacio para mis sueños, para seguir escribiendo esa historia que me define y que espero que un día inspire a otros. Que mis palabras sean un puente entre mi pasado, mi presente y un futuro lleno de posibilidades; que sean trampolín para las ilusiones de los demás, que con solo una persona a la que inspire, ya habrá conseguido mucho más de lo que sueñe.

Quiero que en el 2026 desaparezca el dolor, pero con un poquito más de tregua, por favor, no me enseñéis el paraíso si me lo vais a quitar tan temprano.

El trabajo de mis sueños ya lo tengo, por lo que solo os pido estar fuerte pronto para poder volver a tener ese brillo en los ojos.

Quiero que aquellos que me quieren aprendan a verme, con las gafas limpias de prejuicios, ni de mala baba o rencor.

Queridos Reyes, no sé si todo esto cabe n un saco, pero si es mucho, me basta con un poquito de magia. Solo un susurro que me recuerde que todo tiene sentido, incluso lo que aun no entiendo.

Por eso, os pido, que, aunque no me traigáis todo, un poquito de magia y un muchito de fuerza y alegría. Que, aunque lo malo enseñe mucho… dame unas vacaciones de esto un tiempito. Déjame ser una alegre muchachita sin demasiadas preocupaciones por ahora.

Gracias por escucharme. Prometo seguir siendo fiel a mi esencia, incluso en los días en que todo parezca perdido. Prometo seguir dando gracias por mis hijos, mi marido, mis padres… por mi familia elegida, la que está y la que acaba de llegar, o está por venir. Prometo seguir cultivando mis ganas de dar y de luchar

Con amor y esperanza,