Egosiones

LO QUE TU INTESTINO LE DICE A TU CEREBRO.

Y por qué eso importa si tienes dolor crónico Si alguien te dice que lo que comes puede influir en cuánto te duele algo, puede que lo primero que pienses sea que es un consejo de curandero. No lo es. En los últimos quince años, la investigación científica ha ido construyendo una explicación bastante sólida […]

La neurociencia no es tu gurú

Anandamida, dopamina y el negocio del despertar espiritual Por Maribel Pastor Orduña Hay una escena que se repite con tanta regularidad que ya no sorprende. Alguien llega con un libro bajo el brazo y una certeza nueva en la mirada. Ha descubierto algo: una molécula, un neurotransmisor, el mecanismo biológico que explica por qué sufre […]

LA ENFERMERA COMO NUDO 2ª PARTE: INTELIGENCIA EMOCIONAL, HABILIDADES BLANDAS Y MINDFULNESS EN EL DOLOR

Cuando una persona con dolor crónico entra en una consulta de enfermería, trae consigo mucho más que una señal nerviosa. Trae la certeza —a veces silenciosa, a veces desesperada— de que algo en ella está irremediablemente roto. Y esa certeza es, en sí misma, parte del problema. La corteza prefrontal ha perdido capacidad de modular la amígdala. El cíngulo anterior, que procesa tanto el dolor físico como el rechazo social, está en alerta permanente. La ínsula ha dejado de ser un observador preciso del estado corporal y se ha convertido en un amplificador de amenazas. El sistema nervioso autónomo lleva meses o años oscilando entre la hiperactivación simpática y el colapso vaga