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BAILA NUEVA MUSICA

Bailando por ahí te vi
Iba bailando por ahí
cuando decidí lo que quería
quería un vals en vez de rock
para que me rodearas la cintura
para que oyeras latir mi corazón…

Estos versos los leí en un foro de literatura popular, pero popular, popular, de aquella que se lee cuando te desahogas en servicios de publica concurrencia, y me pareció bello, en el fondo, no tanto en la forma, y se me ocurrió apuntarlo…
No se porque, hoy me vino a la cabeza, debe ser porque yo también quiero bailar lento, porque quiero que mi corazón se calme, porque quiero que cese el viento… estoy harta de andar luchando a contra corriente y quiero paz…
Solo quiero que sea permanentemente de día, que la noche no llegue nunca, porque el sueño me separa de la gente, los demás duermen y yo velo… para que a nadie le falte el aliento, para que los fantasmas no los ataquen, los fantasmas se asustan cuando ven a alguien despierto, y a mi me cuesta… estar dormida. Cuando eso ocurre, dormir digo, las pesadillas de la vida real vienen a mi sueño para llevarme a la vigilia, mi corazón sufre, es por eso, que hay que mantener los ojos abiertos.
Deseo abrazar a mis tres soles, no para ver amanecer, sino para que su luz nunca permita que la noche me invada el alma, como cuando me hacen daño, como cuando sufro. En mi casa, de día, eso no ocurre…, de noche, sentir su calor, su olor, su «música» me hacen recordar que estoy segura donde estoy, de donde no quiero salir.
Deseo bailar una pieza lenta e interminable… abrazada a él como el sueño interminable, alimentada solo de amor, el rencor lejos, muy lejos de los muros de mi morada.
Ojala pero los sueños sueños son, y mientras para no soñar dormida… soñare despierta.
¿En que se puede soñar despierta?
En los ojos de mis hijos, felices…
En los ojos de mi marido, dulces y amables, que aman y que sufren a mi lado.
En un mundo donde nadie se tire sables entre si, sino que la gente se quiera, sin más, donde no existan los reproches, en un mundo aburrido, deseo un mundo aburrido….
En un mundo donde no existan los prejuicios
En un mundo donde todos nos veamos del mismo color…
En un mundo donde nadie pregunte lo que te pasa, porque amas a este y no a otro.
En un mundo donde los hombres y las mujeres seamos iguales, y podamos amar quien queramos, y como queramos y podamos.
En un mundo donde la noche no sea oscura, sino que la luna proyecte una luz blanca y potente… para que quien quiera se baje la persiana y quien no que deje pasar la luz.
En un mundo donde no exista el desprecio ni el clasismo, donde aquellos seres que sean mezquinos, prueben de su propia medicina.
En un mundo ordenado, sin corrupción, y sin abusos contra los débiles.
Y como el mundo de verdad me visita cuando duermo, seguiré despierta escuchando música… hasta encontrar el vals que me una en una abrazo estrecho e interminable con mi marido… como en una caja de música… donde no me hagan nunca daño.
Esperaré andando sin parar… soñando con un poco mejor y conformando silenciosa con el que me ha tocado vivir, que algunas luces si que tiene… tres por lo menos…