CUANDO SER COHERENTE TE DA UNA PATADA EN EL HIGADO

Yo siempre me he dicho a mi misma, haz siempre lo que creas que debes hacer, aunque la persona a quien vaya destinada la acción, te sea sumamente desagradable.

A menudo peco de imbécil, así con todas las letras, y esta fue una de aquellas. Porque digo yo… ¿quién me mandaría a mí defender a una estúpida y desagradecida prepotente, que encima no dudaría ni en hacerle la cama a su madre?

La respuesta en su momento me pareció simple: más allá de quién sea, haz aquello que te gustaría que hicieran por ti; a pesar incluso de saber que no te lo van a agradecer. Esta es mi parte noble e intelectualoide… que me lanzó a la defensa sensata de una ciencia inexacta que no siempre va bien, por muy bueno/a, que sea el/la profesional que la lleve a término. O que crea que lo es…, pero eso es otro tema…

Así que me lancé a ponderar sus bondades profesionales y tratando de disculpar sus carencias personales, afirmando que al fin y al cabo lo importante es que al final la cosa, aunque se complique llegue a buen término.

Bien, como ya he utilizado en otra ocasiones este símil, esta persona, ingenuamente defendida por mi, tendrá una fortuna en el futuro, o quizás se quedé en el camino…, pero jamás tendrá un tesoro, porque no lo tienen nunca las personas que solo están interesadas en ellas mismas…, ni se lo merecen. Los tesoros, son para la gente de corazón generoso.

Esta… persona… le hizo la cama sin  ruborizarse por dos ocasiones a mi MARIDO, y le hizo la vida imposible a una AMIGA, de forma que me voy a replantear la coherencia.

¿Es más coherente defender a mis tesoros que al resto? ¿Es más justo defender a todos aquellos que haya en el mundo por qué sea lo que te gustaría que hicieran por ti, aunque sepas que jamás lo harán?

Pues no tengo LA respuesta, sino mi respuesta, tesoros tengo pocos… pocos, mala gente hay demasiada en el mundo, y todo aquél que le haga daño a la gente que me importa… queda borrada de mi lista de «defensa», y aunque jamás vaya a hacer nada malo para ellas… tampoco nunca haré nada bueno… porque no se merecen ni un segundo de mi escaso tiempo… he de dedicarlo a mis tesoros.