Cumpleaños feliz en el encierro

Hoy, hace justo un año, salía de un quirófano, de donde al entrar, no tenía muchas esperanzas de salir; y por eso hoy, justo hoy, cumplo 1 año.

Y por eso, justo hoy, mi casa debería estar a punto de llenarse de mis más preciados amigos, de esos que se escriben con mayúsculas y a los que confiarías tu vida (como así fue, efectivamente) y con los que te consideras, te hallas, allá donde te encuentres, en casa, porque son personas hogar, porque es tu gente.

Porque hoy, justo hoy, celebro que llevo un año en el mundo, viviendo con intensidad, y tocando una melodía llena de alegre pasión. Viviendo días malos, días en los que el terror a que vuelva a pasar me atenaza; viviendo días buenos, agotadores, estresantes, pasionales o aburridos; viviendo, en definitiva, y la vida es maravillosa.

Con una maravillosa complejidad, que la llena de luces y sombras, colores y grises; forman un cuadro de matices infinitos y que nunca te cansas de ver; porque la vida es eso, ¡vida! y me emociona estar viva para comprobarlo.

Porque hoy justo hoy, tenía prevista música, comida y risas; y alguna sorpresa que otra; para celebrar con mi gente, desde la tarde hasta que el cuerpo aguantara.

Y por eso hoy, justo hoy; es un día de emociones encontradas. Por un lado, estoy alegre, llena de felicidad, porque hoy hace un año empezó de nuevo a contar la vida. Por otro lado, hoy debía ser un día de gran celebración con los míos, pero también un gracias enorme a aquel que lo hizo posible. También, un día para celebrar el amor y la amistad.

Pero pronto volverán los abrazos, los besos y las fiestas, y recordaremos este encierro como algo que marcó nuestras vidas, y que, como todo lo que pasa… nos hace más y más fuertes cada día; que nos hace valorar la vida con todos sus bellos -y los no tan bellos- detalles que la componen.

Este confinamiento nos ha hecho valorar las pequeñas cosas, aquellas en las que no reparábamos por considerarlas cotidianas, incluso aburridas. Nos ha hecho acercarnos a la familia, a los amigos, incluso a pesar de la distancia; hemos aprendido a echarnos de menos y a acercarnos como sea… hablar como nunca. El ser humano siempre aprecia las cosas cuando han estado a punto de perderlo…

Miradme a mí, como aprecio algo tan común y maravilloso como la vida como el regalo más bello que alguien me había brindado nadie; salvo mis padres, que han dado la suya por mí. Y a los que, precisamente ahora, agradezco su sacrificio como jamás lo había hecho.

Así que hoy, precisamente hoy, he aplazado la fiesta que hubiera tenido que celebrar, porque aunque sea hoy justo cuando hace 366 días que estoy inmensamente viva, me puedo permitir el lujo de aplazar esa fiesta; sabiendo que mis personas seguirán siéndolo en un mes, o quizá dos, cuando celebremos esta fiesta y saborearemos como nunca esos abrazos.

Y ánimo, porque hoy, precisamente hoy, queda un día menos para abrazarnos. Mientras tanto, disfrutad el aprendizaje diario de apreciar, cada vez más, las cosas pequeñas.