EL FINAL DE UN CAMINO

«En nuestra vida cotidiana estamos corriendo continuamente. No tenemos la capacidad ni la oportunidad de detenernos y observar profundamente la vida que llevamos, pero hemos de hacerlo, para poder comprenderla.» Thich Nhat Hanh

Llueve..

Eso, por si mismo, es una novedad en Valencia. Los valencianos no sabemos vivir bajo la lluvia, nos pone tristes, nos enerva. El tráfico enloquece, los semáforos se estropean, la luz se va, la gente toca el claxon como si no hubiera un mañana. Y si, como parece la lluvia dura más de una jornada, nos volvemos grises, como el día.

Yo soy muy sensible a la meteorología y estos días estoy especialmente melancólica; no dejo de tener la sensación de haber llegado a mi destino y echo en falta el viaje y me da miedo la estación, ¿qué me deparará el destino?

Pero si hay algo de lo que estoy absolutamente segura es que es este, y no otro, el camino correcto, el que no sin esfuerzo, me ha llevado a hacer algo que amo, que me apasiona, que me desborda.

El otro día fuimos a unas jornadas, donde el último ponente era un coach. Su charla, me dio la sensación, hablaba de mí.

Mi historia es la historia de un fracaso también, pero de los que acaban por llevarte a destino, a hacerte resiliente y a amar lo que haces. Hoy puedo decir que, de alguna forma, me alegra haber tenido esa sensación de fracaso, esa odiosa idea que martilleaba mi cerebro diciendo que estaba en el lugar erróneo, Que los días y los años pasaban y yo no hacía lo que me apasionaba. Me limitaba a dejar pasar el tiempo, y quizá por esto, nada de lo que hacía me gustaba.

Hasta que no se muy bien porqué me dije que debía ir por mis sueños, que merecía volar, soñar, y hacer aquello que me… llamaba a cada momento, ser enfermera de cuerpos y almas. Cuidar a los demás y confortarles en su dolor, Cómo hacían los que confortaron el mío.

Por eso, la mía es la historia de un fracaso. De un fracaso que me ha llevado a hacer lo que amo.. y bien está lo que bien acaba.

No se dónde me llevará esta nueva senda que emprendo, ahora que he llegado a mi primera meta alcanzada, mi primera gran meta conseguida. Pero sea dónde sea, daré cada paso sabiendo que estoy en el camino.

En lo mejor de cada mundo, en la felicidad que da superar cada escollo que conduce a tu meta. En el camino, en la cima de una montaña.

Por eso, aunque hoy me invada la melancolía y la desazón por el futuro, me agarro a la respiración, que es lo único presente en cada momento, lo único que pasa en cada «ahora»; y con su ayuda saboreo el momento, el triunfo, la meta conseguida. Y esa fuerza me da el valor para dar el siguiente paso. Solo este conducirá al siguiente.IMG_3282

Aunque hoy llueva, se que después llega el arco iris a nuestras vidas, siempre llega el arco iris, pero mientras llega, respiro muy fuerte el olor a tierra mojada…

Ama lo que haces, es la clave

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