HESTIA, MADRE Y ESPOSA…

En la mitología griegaHestia es la diosa de la cocina, que la verdad a mi me gusta cada día más, cocinar y menos comer. Pero me encanta cocinar para mi gente, para mi familia, para las tres personas a las que más amo en este mundo.
También es la diosa de la arquitectura, lo que en mi caso no es cierto, aunque a que negarlo, bastante aproximado.
También se la conocía por ser la diosa de el hogar , o más apropiadamente, del fuego que da calor y vida a los hogares. Su equivalente romana sería la diosa Vesta. Obvia decir que no soy diosa, pero me identifico mucho con Hestia, porque para ella lo más importante era el hogar, su familia, y el bienestar de la misma.
Prefiero la idea de diosa griega, pero no me desgrada tampoco la idea de leona, que protege  a su familia, a sus descendientes. Pero en mi caso es algo más evolucionado (espero), porque esta solo protege a sus descendientes con furia asesina. En mi caso, la furia, es asesina, latina de sangre caliente, pero a la par racional. Porque mis ansias asesinas se limitan al deseo consciente y puntual. De furia hacia aquello o aquellos que puedan dañar de algun modo a los miembros de mi clan. Además en el caso de una humana y mortal como la que suscribe, es más racional porque se extiende al gran clan, descendientes, pareja, ascendientes y familia horizontal.
La verdad, es que cada vez,me estoy haciendo menos gregaria, no me gusta ya la «gran manada, el gran grupo», prefiero mil veces más mi pequeña familia, y aunque no me aísle de los demás, desde luego se que estos no me hacen daño.
Pero que se desatará la furia de Hestia, mujer de Zeus, y madre de todos los dioses del Olimpo, reencarnada en una pobre sierva mortal con una ínfima ración de poder, lo usa todo para proteger a su familia, a lo más bonito del mundo.
Y siguiendo con la comparativa de los dioses, luchare contra aquellas y aquellos dioses o elfos, que representen el mayor de los egoísmos, la mayor de las ambiciones, y la mayor de las egolatrías, sin olvidar la mayor de las falsedades… a costa, y por encima de mi marido. Ella o él gozarán del espectáculo de la mayor de mis furias, en cuanto desplieguen sus increíbles «encantos» frente a mi. Pero las brujas son falsas, y listas muy listas y se cuidan de no conjurar delante de quién les pudiera descubrir. Cuando al menor descuido Hestia, madre fiera, se despiste, las brujas caeran en su propia hoguera de las vanidades.
…Dicho así en lenguaje llano, a cada cerdo le llega su sanmartín. Yo estaré allí para recoger pedacitos y llevármelos my lejos
 Como diosa del hogar y la familia, Hestia apenas salía del Olimpo, y nunca se inmiscuía en las disputas de los dioses y los hombres, ¿véis? por eso nunca seré (y porque soy mortal) igual que una diosa, porque yo aunque trato de no inmiscuirme, si me llaman o acaso ocurriese en mi presencia, la furia  latina despertaría cual Hydra de siete cabezas
De ella dependía la felicidad conyugal y la armonía de la familia. Extendió su protección sobre los altares, los palacios de los gobernantes y, por analogía, sobre los estados entendidos como el hogar de cada pueblo. De ella, por tanto, dependía la armonía y la felicidad de los habitantes de una ciudad. Con el paso del tiempo incluso se amplió su protección a todo el universo, asumiendo que un fuego sagrado místico daba vida a toda la naturaleza.
Yo me conformo con que de mi dependa la felicidad de mi familia, de que me necesiten, y de que yoles pueda servir de algo…

Un comentario en “HESTIA, MADRE Y ESPOSA…”

Comentarios cerrados.