LA CONVERGENCIA DE LOS «PA QUÉS»

CONVERGENCIA DE LOS “PA QUÉS”

            A mí, mis profesores de la universidad, y también los del colegio, sobre todo un especial profesor de literatura; me enseñaron la importancia de “situar” el problema. Es decir, de qué y por qué se va a desarrollar el tema a tratar. El título de este escrito genera a priori, desconcierto.

            La convergencia, o acción de converger, es, por ejemplo, que dos líneas independientes coincidan en un mismo punto, o la coincidencia en una posición concreta sobre una situación controvertida. En el tema que nos ocupa, la respuesta común ante muchas preguntas. 

            Mi entrecomillado, como justificación a un vulgarismo impropio de mis escritos; intenta resumir la justificación de la desidia ante la toma de cualquier decisión. 

            Cuando la vida te sitúa en situaciones difíciles, en los que se ponen a prueba tu fuerza de voluntad, tu capacidad de resiliencia, tu resistencia al dolor, las renuncias a las que te obligan las circunstancias y, sobre todo, el miedo a lo desconocido… tiendes a decir “¿pa qué?”; porque ni te molestas en completar las frases, ¿para qué, al fin y al cabo?

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            Durante cuatro temporadas me ha hecho viajar, y sentir paz; como miles de libros que he leído durante toda mi vida, y que, durante demasiado tiempo, han estado lejos de mi vida, aparte de los académicos, “pa qué” me decía, si todo está en mi móvil y no requiere esfuerzo, no requiere pensar. 

            Hace poco, tuve el placer de escuchar el capítulo final de un podcast que os recomiendo si os gustan las historias bien contadas, si sois curiosos. “Gabinete de curiosidades” de Nuria Pérez es un placer en todos los sentidos, una voz que te transporta y te hace soñar, unas historias aparentemente inconexas que se unen en una bonita comunión y una música espectacular. Y es que, cómo bien dice en cada final de cada uno de los capítulos, «hay que ser curioso, ¿por qué si perdemos la curiosidad, ¿qué nos queda?»

            Toda expresión entrecomillada a partir de ahora, excepto el ya odiado “pa qué”, corresponde a las palabras de Nuria Pérez.

            Y es que leer, al igual que soñar; es lo que impulsa a que luchar por los sueños, a levantar tu alma a pesar de la lluvia, a luchar contra tu dolor físico o espiritual, a romper techos; y a dar tu primer paso hacia las ganas de vivir tu vida, esa que quieres.

UN GABINETE DE CURIOSIDADES

            A veces, cuando cierras las páginas de ese libro que tan lejos te ha llevado, el dolor vuelve como una mala pesadilla; y vuelves al “pa qué”, ¿de qué sirve soñar si luego el golpe es más duro aún, si el miedo es más grande, la parálisis más profunda? 

            Si yo quiero volar, y mi salud me mantiene atada en la tierra, puedo hacer varias cosas, sentarme en el exceso de hormigón que atrapa mis pies, apretar los dientes e ignorar mi cuerpo y mis necesidades hasta la más absoluta extenuación; o puedo decir “pa qué” esforzarme en soñar. Pero, después de tantos “pa qués” me he cansado de la desidia, me he cansado de llorar, de desesperar, de extenuarme y frustrarme por qué nadie parece apreciar mi esfuerzo. 

            Pero he decidido que “no dejar de jugar” es mi meta, dar un paso en dirección a mis sueños, sin olvidar que el miedo es parte de mi historia. “No hay nada más maravilloso que el mundo interior y las cosas tan maravillosas que pueden generar”. Ahora que, por fin, he decidido que mi cuerpo manda, y he tenido que pausar la loca carrera de metas a contrarreloj; es hora de volver a entrar a ese mundo y rescatar cosas que, llenas de polvo de olvido y resignación (de “pa qués”) están listas para madurar y hacerse reales.

            Mi mundo interior está lleno de cosas grandes a las que solo yo y mis miedos, impiden volverse reales. No hace falta correr, pero si dar un primer paso. Cuidarme como necesito es saber algo que los demás desconocen, y es la llave de todos mis sueños. 

            No cabe ninguna duda de que hay que “prestar atención porque los mejores lugares están escondidos y los malos pueden no ser lo que parecen”. Leer, aprender de mi misma, seguir contando mis bellas palabras e intentar cuidar mi alma y en lo posible, enamorar las vuestras… “Cada vez que compartimos una historia, sucede un milagro, algo de nosotros muere y resucita a la vez, algo nos deja y pasa a ser de todos, y algo nuevo surge dentro que nos llena de riqueza interior.” 

            Y yo tengo mucho que contar, y varias formas de hacerlo, proyectos que contarán cosas de vida y de alma; pero también otros que contarán alto y con rigor, cosas de salud, cosas que empoderarán enfermeras, para mejorar los cuidados y con ello, las almas y los cuerpos de nuestros pacientes.

            Pero para enseñar, para contar, para hablar… hay que aprender, leer sin descanso, mientras tu cuerpo descansa, en busca de las fuerzas que necesito.

            Y aquí está la convergencia de los “pa qué”; cuando tus miles de desidias diarias, tus locuras por despuntar con tu salud como lastre; la reacción de dolor inconmensurable y el miedo a sus consecuencias; y las pausas para meterte dentro del mundo soñador de los libros que te enseñan a verte, que te hacen viajar… todo ello de une en un punto loco y converge. Y todo encaja.

            “Mostrar el propio mundo interior, es una experiencia similar a la de ir al cine; se apaga la luz y durante un rato formas parte de una comunidad que busca emocionarse, reírse o llorar. Nos volcamos en la obra, y de pronto, todo lo demás desaparece. El mundo interior es el verdadero lugar dónde no existe el tiempo.” Pero también es donde los sueños ordenan tu vida, cuando todo lo demás pasa a un segundo plano, y sueñas con lo que, real y verdaderamente, quieres hacer. Soñar, a fin de cuentas, es una forma de planificar; como dijo Gloria Steinem.

            Sueño con el amor, no el de pareja, donde soy increíblemente dichosa; ni de amigos, de los que afortunadamente, tengo todo el amor mutuo, recíproco y bello que se pueda soñar. Tampoco con el amor de familia, del que no puedo apenas hacer comentarios. 

            Sueño con el amor al otro, al amor humano y a la humanidad, a confortar el alma de los demás, de saber poder dar consuelo, cuidado y reconfortar el alma de aquel que tengo delante. “El alma humana es compleja y detrás de las apariencias, se esconden historias de tormentos, que solo buscan consuelo, todos deberíamos sentirnos libres de abrazar a quien queramos, sin que se nos juzgue por ello.” Sobre todo en estos dos últimos años donde estaba hasta perseguido, donde solo nos podíamos comunicar con los ojos, y con palabras confusas a través del velo sanitario, llamado mascarilla.

            Y quiero transmitir esa forma correcta, deontológica, humana de amar a mis compañeros sanitarios, y tengo varios proyectos para hacerlo. “La verdadera meta es generar reacciones.”

            También transmitir ese amor a los que me rodean, pero también a los que me leéis, a daros todos, sin olvidaros de vosotros mismos.

            “La carrera en el Intrincado Juego de la vida (el primer juego de mesa de MB) es siempre individual, pero en la vida real esta claro que tener alguien en quien apoyarse, alguien que te cuide o a quien cuidar es lo que marca la diferencia. No es cuestión de logros, lo único que importa son las personas que nos rodean.”

            Y yo me quiero rodear de todos vosotros, reaccionar, y aprender a leer con el corazón, a dejarme volar, para transmitir los aprendizajes de estos viajes.

            Os quiero…