LOCURA Y AMISTAD ESTÁN DESNUDAS

Después de mi última entrada a propósito de una amiga; el objetivo que me ocupa es hablar de la amistad. ¿Qué es la amistad? ¿Qué significado tiene la amistad?

Del latin amicis-amicitatis, la primera acepcion de esta bella palabra es «afecto y amistad, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato» según la RAE, para mi gusto habria que introducir otra variable y es que una vez afianzada no se resiente con la distancia. 

Una amistad se sustenta a través de los años y se acomoda a las  nuevas exigencias de la vida de los amigos, es incluyente y nunca resta. Es independiente, o habría de serlo, de la ideología o de la cuenta corriente, del puesto o rol que desempeñe cualquiera de los miembros de la relación.

Hace poco, un par de días, me sorprendí pidiendo disculpas por ser sensible, por expresar sentimientos ante una amiga, a la que noté extraña. No puedo estar más enojada  conmigo misma.

Yo nunca me he escondido a la hora de expresar inquietudes, en mostrarme tal cual soy, por eso creo que las amistades que conservo no se llevan a equívocos conmigo, porque yo soy lo que se ve, sin más… pero solo dejo que miren aquellos que me parecen buenos, naturalmente me equivoco a menudo. Pero esta vez no estoy lo estoy.

¿Por que habría de ocultarme? No es malo hablar de sentimientos, preguntar a una persona por lo que le pasa sin que eso suponga un trauma. Pero hoy por hoy, decir lo que piensas está penado por la ley… no está bien visto que expongas tus cartas libremente. Te llaman loca por esto. No, lo siento, lo que blanco es blanco, y lo que no lo es, debe ser negro o tal vez gris.

No hay peor sueño para mí que aquel en el que  todos me empiezan a hablar chillando y se van yendo, hasta que antes del fundido en negro se  me ve sola, como un perro abandonado; y llorando en silencio.

Porque a mi me colgaron el cartel de «no molesten» cuando era bien pequeña; y en virtud de esta odioso defecto, todo lo tengo que hacer sin perturbar a nadie, haciendo lo que considero lo mejor para los demás… pero bajito, en un murmullo apenas audible.

Solo alzo la voz cuando pienso que alguien tiene algún problema conmigo y creo que le puedo haber hecho algo. Pregunto, y nunca me contesta nadie, quizá porque eso supone hablar de sentimientos o enfrentarse a una persona. La gente espera siempre hasta que la bola de nieve crece y se rompe.

En estos días la gente habla mucho de comprometerse, de estar sensibilizado con la situación política, la económica, el maltrato animal, la lucha feminista, la libertad de abortar… o tantas y tantas cosas tan importantes. No voy a decir que a mi no me importan porque mentiría, claro que me importan todas y mantengo firmes opiniones, muchas veces en contra del «pensar general».

No obstante lo más importante para mí, son las personas que quiero, aquellas que me hacen vivir, sentir, reír y llorar, aquellas que de una manera u otra viven conmigo el día a día. Y es por estas, pocas o muchas, por las que merece la pena levantarse y aclarar los problemas antes de que se hagan úlceras. De nada sirve el silencio. De nada sirve gritarle al viento en una plaza con muchas personas si no eres capaz de hablarle al oído a un amigo, aunque sea para decirle «déjame en paz». Alejarse un poco también es una forma de amar.

No me gusta encerrarme en una red de convencionalismos. Me gusta implicarme en causas justas, aunque para eso haya de pasar por circunstancias incomodas, todo sea por seguir siendo tu amiga, si tuya, tuya y también tuya.

Gracias por estar ahí, gracias por ser mi amigo, lo que soy es lo que ves, y nunca voy a hacer nada que pueda perjudicarte.

Y si eso es estar loca, benditos seamos los locos que quieren quererte bien.

En mi próximo post… contaré una bella historia.