MUÑECAS, LETRAS Y DOLORES…

Estupefacta
Esa es la palabra, el término adecuado para describir mi estado al acabar «Barbie», novela de S. Z, si el autor y amigo me da su permiso la publicitaria a los cuatro vientos, pero no es objeto este post el hacer un comentario de texto, ni critica literaria, y menos aun de un autor de su talla, con premios nacionales, e invitado a Ferias del Libro allende los mares, incluida su obra en antologías, y bloggero. Pero sobre todo, amigo de la que suscribe, como una amistad profunda y basada en el respeto, en avanzado estado de gestación (como cuando la madre ya le ha visto la cara al niño en una eco 4D, esperando la fecha del alumbramiento, aguardando a alguien a quien ya se quiere y se conoce).
Fijate que he leído durante los dos ultimos años sus post, de forma puntual, y cuasi compulsiva, Dr Z, no se me retrase porque si no me falta algo.
Pero hoy he leído Barbie, y otro me vino al encuentro, otra cara de mi poliédrico amigo.
Este muchacho, con el que he podido mantener una bonita relación «vecinal» y literaria, a la par que afectuosa entre familias, familias latinas claro, con todas sus intensidades, ya nos sorprendió por su oculta complejidad, cuando él y su bella familia nos abrieron las puertas de su casa para compartir un domingo. Domingo, que por cierto está por devolver, cuando ellos lo deseen.
En ese bello día donde se traspasan fronteras de amistad alrededor de una mesa, una buena comida, con el ritual de su preparación y una maravillosa sobremesa de conversación interesante e intelectual, con partida de ping pong incluida, se nos desveló como «el falso despistado», mostrando una personalidad mucha más compleja que la que da en mostrar en público, más compleja que en sus post (aunque ahí ya se muestra un poco más como es en realidad). Pero en esa novela desgarrada que tanto empeño he puesto en conseguir y que espera dedicatoria, he despertado y me encanta lo que he visto, aunque sea desgarradora su lectura.

Y es aquí donde empieza este post.

La escritura, es de las artes, creo yo, la que más matices muestra de su hacedor.
Muestra por supuesto, su nivel de redacción, gramatical, su amplitud de vocabulario… su capacidad de investigación, su cara A y su cara B, porque por mucho que revises mil y una veces un texto, no te puedes dejar fuera su esencia.
En un texto, cada autor (suena hasta pretencioso que me auto denomine autora, pero es un término muy amplio) se deja una parte de si mismo, mayor o menor, ficción o realidad, siempre hay una huella indeleble de su autoría, salvo en el caso de los redactores de periódicos que se dedican a hacer un refrito de Reuters, pero estos ni firman sus textos.
A poco que leas con atención y con algo de cariño descubres un montón de matices, un gran abanico de trazos de la personalidad del autor, que no se deja ver en su día a día.
Me siento profundamente dichosa de que un autor de su talla, sea mi amigo. Y no por los premios que tenga en su haber, sino por ser un enorme ser humano, con matices tan detallados como un cuadro de Monet, de Rembrandt.
Y todos los que por placer o por trabajo, o a menudo, por la conjunción de ambos, escribimos cosas que esperan, o desean ser leídas nos dejamos en ellas gran parte de nuestro corazón. Si escuchas al leer, descubres, que gritamos o reímos o lloramos, que regañamos a la vida, a nosotros mismos, que nos refocilamos en el dolor o en la dicha, según el día y que escribir no deja de ser una dicha, y una terapia.
Yo tengo en un diario las adopciones de mis dos hijos. Las subidas y las bajadas, la dicha y las lagrimas, la esperanza, la rabia. También tengo en una crónica cinco o seis años de mi vida adulta. Eso era antes de escribir aquí, y durante… intento centrarme en estas Egosiones que son una parte de mi corazón que no se ve por la calle.
Nos mostramos como somos, adrede o queriendo, escondiendo parte como en el tul que mencionaba en el post anterior. Barbie, sin embargo, es sin ambages el espejo desnudo de una parte de la vida de su autor, que te deja sin respiración.
Yo espero ser capaz algún día de escribir una Barbie.
Mientras, me conformo con escribir estos textos que son parte de mi, indisoluble, porque sin el corazón la sangre no bombea,y el cerebro muere, es por esto, que habrá que utilizar siempre corazón y cerebro para escribir bien. Yo, ahora utilizo mucho corazón, quizá demasiado y por eso el tul es muy fino, casi transparente. Otras veces, las que menos me gustan, utilizo demasiado el cerebro y mido demasiado mis palabras, quedando letras vacías, dolores sin curar.
Heridas que supuran bajo tantas capas de crema y de algodón que no te das cuenta de que están infectándose. Las curas hay que levantarlas, limpiarlas a conciencia, y volverlas a tapar. Eso es lo que hacemos los que escribimos con el corazón, pero a veces las exponemos demasiado a las bacterias del exterior, y también entonces son susceptibles de infectarse.
«Corregir el pasado y diseñar el porvenir», es una bella meta que perseguimos todos los que pomposamente nos auto denominamos escritores, como un léxico y una prosa más o menos florida.
Yo corregir mi pasado, ni puedo ni lo pretendo, si que puedo diseñar el porvenir, aunque a veces solo se quede en eso, en diseños, en sueños, deseos más o menos realizables de un mundo mejor.
Mi mundo mejor consiste en uno generoso, que no mire ni mis hematomas, ni i torpeza ni mis suturas, que mire mi espíritu, y mi capacidad, que sea capaz de llegar más allá de las tapas y abrir el libro.
Pero eso no son capaces de hacerlo, no el 99% de mis «seres queridos» familia y otros ad lateres. Solo mi compañero, ese que acompaña mis noches con un suave y pacífico ronquido, que si bien no me duerme, me apacigua, y me impide dormir cuando no está.
En el post anterior, no se muy bien todavía la razón, me vi en la obligación ahora vacía de contenido, de justificar estas Egosiones. Di con la misma razón ahora reafirmada gracias a la catarsis que la muñeca Barbie, anorexica y sin personalidad,  me ha producido.
Escribo porque me da la gana. Porque quiero que quien quiera me conozca como soy, sin suturas, sin vedas, sin nada, solo yo Maribel, ni más ni menos.
Y a quien no le guste que no mire. Yo soy yo y esta es mi vida. Con fobias, con filias, con manías, con traumas, con vida, porque si no estaría muerta, porque si no ya me hubieran matado hace años, porque mi voz, el espíritu de mis letras es lo que me ha mantenido a flote, y aunque me hayan robado la voz a fuerza de chillar, no me podrán quitar, espero, la palabra escrita.