VENCIENDO A LAS MIERDAS MENTALES

La magnitud de la naturaleza hace que nuestros problemas sean pequeñitos

            Definamos el título que encabeza este escrito. No suelo utilizar este lenguaje y aún menos, para destacarlo en el texto. Pero en este caso no puedo evitarlo; porque no es otro que este término, el que define como me siento últimamente. Y es que tengo la cabeza llena de mierdas varias. Y no hago más que ventilar, y ventilar, pero no hay brisa que las elimine.

            ¿Y qué, puede que os preguntéis, son exactamente las mierdas mentales? 

            Son ideas disruptivas, que sabes que no son siempre ciertas, ni tan siquiera la mayoría de las veces. Pero te paralizan, hacen que tu corazón se encoja, y que incluso, te provocan pesadillas alguna vez. 

            El confinamiento, la carga asistencial tan abrupta; la precariedad y la indecisión; los cambios de vida, los terremotos vitales de aquellos a los que quiero y necesito; las enfermedades de mis seres queridos…, las mías propias, los cambios que me hacen perder pie en los valores centrales de mi vida; el hecho de sentirme vulnerable e insegura… todo ello no hace más que encerrarme en un caparazón de tortuga que no me deja respirar a veces.

            El hecho de sentirme tan a menudo, al borde del precipicio de la inseguridad laboral; en la agria seguridad de que, en el empleo público en general, y en sanidad en particular, de igual como trabajes, cuanto sepas, cuanto te hayas formado y la calidad de esa formación, cúal sea la calidad de tu trabajo, la implicación y la dedicación al mismo; es algo que me quema, o mejor, que me incendia. Lo único que vale es “el tiempo trabajado” sea cual sea la calidad de tu trabajo. Eso, o tener un padrino de la suficiente entidad, y yo solo tengo como aval, la calidad de mi trabajo. Realmente son muchas las injusticias laborales que me queman… 

            Mi sueño y mi vocación consistían en cuidar y acompañar a los pacientes en sus malos momentos, darles las manos, sonreírles con los ojos, cuidar de sus heridas, cutáneas y espirituales. Formarme sin parar, pero no para sobresalir de mis compañeros, no para ser más que nadie; sino para cuidar mejor, para poder curar y acompañar, hasta el final de su vida, para darles aliento y esperanza cuando sea preciso, impulso cuando lo necesitan. Mi sueño consiste, sin más, en ser Enfermera

Mi sueño consiste en hacerlo donde me abran la puerta por ser Maribel, no por el la 1386 en un área de salud… somos putos números, daños colaterales, piezas de ajedrez que se mueven al son de un tambor maquiavélico y que pasan por encima de quien y de cómo seas o pienses.

Viviendo de cara a la luz para encarar la vida con valor

            Pero lo que más me pesa de la vida ahora mismo, es la soledad; el frío. Se que solo es una idea y que, probablemente sea parcialmente errónea. También quiero dejar claro que no hablo de NADIE en particular, ni culpo a nadie por esta sensación; porque las sensaciones no responden a la realidad, sino a la subjetividad propia de la visión de la realidad desde mi ego. 

            Por último, añadir que se que sois muchas las personas que me queréis y que, incluso pensáis que soy buena en muchos ámbitos, o en algunos por lo menos. 

            Pero me siento sola porque algunos de los pilares de mi vida se han movido, y no me gusta; porque de pronto, la gente tiene demasiadas cosas que hacer y en las que pensar; y no les culpo, ojo, que cada uno tiene sus “mierdas” y todo el derecho del mundo a lidiar con ellas.

            Pero yo necesito de mi gente, compartir momentos, de la libertad de poder decir si o no, de dar espacio, pero tener calidez, de compartir anhelos, risas, mierdas, inquietudes. Como siempre he hecho. De dar mi visión de la vida y comprender el de los demás, a veces se acercan y otras, sencillamente, se aceptan con todo el amor. Tu las mías y yo siempre, con el corazón abierto, las tuyas.

            Últimamente, andamos todos ocupados. Como dije la pandemia nos hizo solitarios, hoscos. A mi la primera. Pero últimamente o no tienen tiempo para mí o ha de ser en el tiempo o la cantidad y calidad que a ellos les importa, que a ellos les vengan bien sin renunciar o aplazar ninguna otra cosa, con los despojos que les restan.  Pero, eso si, hay que dedicarles el tiempo al 100% justo cuando lo necesitan.

            También los hay que, solo observan que los que están mal son ellos, que ni se plantean que tu también lo puedes estar y que tienes las mismas razones o el mismo derecho a estar mal. O también , no puedes estar contenta… y expresar tu felicidad, brindársela en un intento de contagiarla; lo que sea siempre va detrás de sus sentimientos.

            Pero todo ello, no quiere decir que yo vaya a cambiar o que me rinda. Yo no voy a dejar, para bien o para mal, de ser como soy: intensa, generosa; amiga de sus amigos, y a mantener vivos los lazos con mis personas hogar. Si ellos deciden cerrarme la puerta; no me cabrá más que llorar y renacer de mis cenizas como siempre he hecho en mi vida. Mi vida es una eterna lucha de esperanza y de luz, en la que creo en hacer de mi mundo, un universo más justo, más luminoso y más veraz. Un mundo de tender la mano, sin pedir que te sujeten, aunque a veces, como ahora, tropieces y llores.

Caminar de la mano de aquellos que amas, hará que seas fuerte como el roble

No pretendo con estas palabras juzgar a nadie. Sencillamente expongo por primera vez en meses, mi verdadero estado de ánimo y grito auxilio muy alto.

Estas vacaciones me han calmado, me han hecho encontrarme con mi familia, tenerlos muy cerca, física y espiritualmente. Los amo y los necesitaba cerca; la paz ha vuelto a mi corazón; pero al mismo tiempo, este respiro me ha hecho tomar conciencia de mi soledad, y de los errores de juicio que me ha hecho cometer. Entre otras cosas, volverme taciturna y hosca. Pero por otra parte, quizá dar menos espacio del que debería, a algunas de las personas importantes que me rodean.

Que nadie piense, porque no es verdad, que me vaya a venir abajo, esta es una bajada de la montaña rusa de la vida, que siempre acaban en plano, porque la vida siempre vuelve a su sitio, y mi razón de ser ha sido superarme siempre, pase lo que pase. Volveré a ser intensa, chisposa y generosa; volverán a brillarme los ojos, y seguiré luchando por causas perdidas, que son las preferidas por esta loca de la vida.

Seguiré con mis múltiples proyectos, los llevaré adelante, y triunfaré como siempre, con el corazón por bandera. Porque de eso va mi vida, de corazón y luchas. Y por eso, a veces me canso; pero cuando vuelva, seré como la Coca Cola, con la chispa de la vida.

           Mi vida se basa en el Cuidado a los demás, de principio a fin. Quiero a mi gente, y yo me vuelco en el amor. Y con el tiempo, y mi capacidad de amar, eliminaré esas mierdas que me atenazan el corazón. Gracias por leerme. Tengo mucho amor que dar, pero también ahora, necesito recibir.