VERBENAS

Sábado a medianoche, una verbena aprovechando la festividad de la Virgen del Carmen en el club, a escasos quinientos metros de mis ventanas, de la habitación donde estoy escribiendo esta egosión, y planteándome seriamente cantar a ver si llueve.

¿Por qué casi todas las cantantes de orquesta ponen voz de «mujer de moral distraída» o chica 906 cuando hablan por el micro? Nunca lo he llegado a entender porque no son vedettes de revista, son cantantes… Lo peor es cuando dejan participar a algun@ lanzado del público al que alguien incauto le dijo una vez que cantaba bien para quedar como un señor…
Antes, hace años, cuando yo era pequeñita en los pueblos echaban bandos de las fiestas, y yo me pregunto ¿por qué perder esa bella costumbre? Aunque sea una urbanización de clase alta, que dicen algunos… yo es que de un año para otro no me acuerdo de esta verbena en particular… y no es que esta vez me moleste porque este convaleciente que también, es que estoy mayor ya…
Yo antes abría y cerraba las verbenas de mi pueblo y abría todas las de la «contornada» desde el último fin de semana de junio al segundo fin de semana de septiembre, en un pueblo de Teruel, de cuyo nombre me acuerdo con nostalgia… Durante años y años… Conocía todas las orquestas, por su calidad y su falta de ella… Ya algún cantante que otro de importantes orquestas me dedicó varias canciones…. que una tenía su magnetismo y su descaro en plenas facultades…
Eran noches donde las hormonas campaban a sus anchas junto al alcohol y  el baile, donde nadie sabia como podían acabar esas noches de verano en los distintos pueblos de una ruta planeada al milímetro…
Destrozaba canción tras canción con la mayor de las pasiones, me cabreaba con cierto amigo porque siempre me dedicaba la canción que más odiaba «Come ranas» Baiabamos los pasodobles solas o acompañadas… O nos ibamos a «desaguar» en grupos de ocho o diez señoritas… (ellos hacían lo mismo)
Pero aun no se porque un dia empecé a irme a dormir como la Cenienta que no pierde el zapato… porque lo hace voluntariamente, no se… me aburría, y estaba con mi gente, con la gente de siempre, y me hice una especie de hogareña impenitente.
Descubrí los placeres de las madrugadas de lectura o escritura, de tele, de ver la luna o ver llover, de ver dormir a los seres amados, recuerdo que la gente me impelía a salir las noches que mi marido estaba de guardia, y yo no lo hacía porque disfrutaba de mi casa, no necesitaba, no quería salir…
Pero ni por un momento piensen que esto me causa la menor de las tristezas, es una página que pasó, de las mejores de mi vida, con unos amigos maravillosos, que aun perduran. Todos cambiamos de etapa para poder evolucionar, somos felices de distinta manera. Recuerden que ayer dije que me reencarnaría en mi misma pero mejorando algunas cosas, nada que mejorar de aquella mágica época.
Ahora prefiero ver la luna, o una tormenta o el sueño de los seres a los que mas amo, o escuchar New York del maestro Sinatra en mi ITunes, y no en la voz de esa impenitente señorita que la destroza con fruición. Prefiero escribir… quizá dentro de unos años me de por hacer calceta, o quizá porque no, vuelva a mi época salvaje por un tiempo, al menos durante este verano para celebrar el fin de dos años difíciles… quien sabe
Me gusta disfrutar del silencio, o de la buena música, de una buena película o de una mala serie de polis…, ver dormir al mi compañero de vida, mil pequeños placeres, tal vez con una copa de vino.
Lo que seguro que no me apetece hacer es escuchar a esta destroza canciones por favor ¡caridad!
Gracias a todos los que compartieron conmigo aquellas noches salvajes, gracias a los que comparten mis noches hogareñas….