SOBRE LA AMISTAD

Algunas amistades son eternas

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reír sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna.
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.

Pablo Neruda

Las experiencias dolorosas, las que te hacen preguntarte si tu vida peligra, la vulnerabilidad de la que hablaba el otro día; te hace plantearte muchos aspectos de tu vida. A lo mejor no tomas muchas determinaciones, aparte de teñirte de rubia platino; pero sin duda te hace ver las cosas de forma distinta.

Y te llena de miedo a muchas cosas, que conducen todas, a ordenar tu vida para alejarla del peligro al que te has visto expuesta.

Una de las cosas que más miedo me dan en la vida es perder a mis amigos. Yo, personalmente, tengo la manía de volcarme tanto en la amistad, en darlo todo, que a veces abrumo a mis amigos.

Siempre he pensado que la amistad es el más bello regalo que te da la vida, y que los amigos son la familia que elegimos; y como tal, hay que cuidarla. También pienso que la amistad es el tipo de amor más duradero y más tierno del mundo.

Mi marido, tengo la fortuna inmensa, de que siga siendo mi gran amigo…

Aunque hay mil ocasiones en las que me equivoco o me despisto, siempre intento estar allí para ellos, cuando me necesitan, y más importante, o casi, saber retirarme cuando no les apetece compartir el tiempo.

Esto, entregarme tanto, me ha traído sinsabores y decepciones, pero yo no sé vivir a medias.

Hay amistades que me duran desde que apenas sabía caminar y que duran y se fortalecen; otras que llegaron tarde pero para quedarse; amigos que lo son, pero que me ha decepcionado al darme de lado…

Cuando tienes cuarenta años, la vida te ha regalado muchas situaciones de amistad; y por tanto, muchas experiencias tanto buenas como horribles.

Pero no cabe duda de que a pesar de todo, suelo cuidar a mis amigos; y prueba de ello es la gente que me quiere… profesores del colegio y de la universidad, que son amigos e incluso mentores; vecinos que se convierten en el paso de los años, en tu propio marido; amigos del parvulario o del colegio que se mantienen o se recuperan de la forma más bella.

Personas que empiezan siendo tus vecinos, compañeros de trabajo y acaban por importarte mucho… ; amigos del pueblo, con los que has compartido y compartes las más bellas ocasiones de nuestras vidas…, o amigas que haces al adoptar a tu hijo mayor y acaban por formar parte de tu vida para siempre.

Me cito a mi misma en mi post de 2011

Exclusivos son los modelos caros, de ropa, de relojes, coches… exclusivas son las cosas que quiere tener la gente para que todos veamos que son diferentes, que están por encima de los demás.
La amistad, sin embargo, no ha de ser ni exclusiva ni excluyente. Entonces recibe el nombre de esclavitud, y eso hastía hasta al más paciente.
Solo la amistad verdadera, es la que no entiende la palabra tiempo, la palabra años, horas o segundos. La que no entiende de espacios, para la que cerca o lejos sean palabras sin sentido. Amistad es dar, sin pensar en si recibirás, porque antes o después, cuando lo necesites, sabes que estará allí tu amigo@ para ayudarte, sin reloj, sin más límite que el imposible.

La amistad es como el buen amor que no entiende ni de culpables, ni de rencores, ni de tiempos…
Amigos pueden ser de tu familia, de tus compañeros, de hombres, mujeres, esposos o padres, vecinos… pero amigos son los que se quedan, cuando los necesitas, los que no te echan nada en cara, los que no aprovechan tus debilidades, los que no te dejan llorar sola
Amigos son los que van y vuelven
Amigos son los que siempre están….

Ruego pues, a todos los que considero mis amigos, que me perdonen si alguna vez me paso con la dosis de amistad, porque si una cosa he aprendido en estos meses de enfermedad que lo único que queda al final es la familia y los amigos.

Esta circunstancia provoca que mi agradecimiento se amplíe hasta el infinito.

Anteriormente dije que durante este periodo la vida de mis amigos siguió adelante como no podía ser de otra manera; y eso me había hecho sentirme triste y presa de la soledad; pero no cabe duda de que no les guardo rencor alguno; ¿cómo podría, si fue algo que nació de mi interior y en él murió?

Es pues, palmario, que una de las determinaciones a las que he llegado con mi enfermedad es a cuidar más si cabe a los que son para mí, parte esencial de mi existencia.

Amigos míos, os cuidaré mientras me dejéis; y os querré por siempre.

Vuestra siempre